Esta semana, un muy querido amigo mío compartió esta imagen:
No solo no me reí nada (porque es una analogía sumamente absurda), sino que confirmó lo que yo ya sabía desde hace años: en este país, nosotros, el minúsculo porcentaje privilegiado que tiene acceso a educación superior, muchas veces nos regimos por el principio de yo estudié en esta universidad que es sumamente buena y, por lo tanto, soy mejor que tú. Y digo "nosotros" porque yo lo he hecho (es más, lo sigo haciendo sin darme cuenta) muchas veces, y porque personas cercanas a mi también.
Esto es un ejemplo de cómo el pensamiento crítico que se supone que desarrollamos en dicha etapa académica y la cantidad de textos que leemos no son garantía de ser empáticos; que no necesariamente nos facilitan el trabajar con las demás personas desde la diferencia (que no es lo mismo juntar saberes y hacer algo en beneficio de una comunidad o para solucionar cualquier otro problema, a sentirse superior mientras trabajamos "en equipo") ni promueven siempre que identiquemos y cuestionemos las conductas propias que nos impiden generar un cambio mínimo.
Cuando vi ese meme, entré a ver los comentarios que pusieron otras personas. Había alguien del ITAM que decía que la frase itamita habitual para quienes no rinden con las exigencias académicas de su institución es: "En enero a la Ibero". En ese momento, me vinieron a la cabeza dos recuerdos:
1. Entrando a la carrera, mis amigos y yo estábamos, creo, buscando convencer unos a los otros que nuestra universidad era lo máximo y que era un orgullo pertenecer a _________. Había una batalla bastante marcada (y que parecía ganada, si eso es posible) entre los del ITAM y el pequeño porcentaje de nosotros, gente que se fue a la Ibero. La cantidad de comentarios despectivos hacia mi universidad (de la que me enamoré desde el momento en que la pisé por primera vez, a la cual amo y le agradezco lo que he aprendido incluso ahora que no soy alumna) eran demasiados; y cada uno me hacía enojar, me hacía sentir mal y me hacía dudar de mis capacidades académicas. Mi mejor amiga y yo tomábamos esos comentarios y chistes con la mayor calma posible, pero igual dejaban sus pequeños rasguños.
¿Y ahora resulta que, después de recibir esos comentarios agresivos y burlas (es bastante probable que estudiantes de la Ibero tengan amigos en el ITAM y hayan vivido algo así), vamos a pagar con esa misma moneda de falsa superioridad? Por supuesto, tantos años de bromas del ITAM sobre la Ibero de seguro les dan inmunidad a este tipo de chistes, pero aunque el daño sea nulo, me parece absurdo siquiera intentarlo.
2. El siguiente recuerdo que me vino a la cabeza fue el de cómo gente cercana a mi (familiares, amigos, maestros), a través de comentarios, de bromas, de "orgullo institucional", me hicieron sentir menos por haber decidido ingresar a una universidad privada en lugar de estudiar en la UNAM (ya saben, nuestra máxima casa de estudios, un verdadero orgullo nacional y un lugar cuyos diversos campus son increíbles).
Yo no hice el examen de la UNAM. No porque dudara de mis capacidades para pasarlo, sino porque a) En el momento en que pisé la Ibero me sentí como en casa; b) El plan de estudios de la Ibero para Psicología me gustó mucho (agradezco que me convenciera una optativa como Fundamentos de Psicología Jurídica y Forense que, por cierto, fue muy buena clase); y c) Ya había decidido estudiar en otro lugar y probar que yo podía pasar un examen me parecía innecesario. Dicho de otro modo, yo sabía los motivos por los que ingresaba a una institución de educación superior que, irónicamente, es inferior a muchas en los rankings y listas variadas; me encontraba tranquila al respecto. Y de todos modos me sentía estúpida; estas personas (sin darse cuenta) me hacían sentir poco digna de respeto por no hacer un examen que, todos sabemos, es un enorme reto para quien lo presenta; me hicieron dudar de una de las mejores decisiones que he tomado a mis cortos 23 años.
Yo no hice el examen de la UNAM. No porque dudara de mis capacidades para pasarlo, sino porque a) En el momento en que pisé la Ibero me sentí como en casa; b) El plan de estudios de la Ibero para Psicología me gustó mucho (agradezco que me convenciera una optativa como Fundamentos de Psicología Jurídica y Forense que, por cierto, fue muy buena clase); y c) Ya había decidido estudiar en otro lugar y probar que yo podía pasar un examen me parecía innecesario. Dicho de otro modo, yo sabía los motivos por los que ingresaba a una institución de educación superior que, irónicamente, es inferior a muchas en los rankings y listas variadas; me encontraba tranquila al respecto. Y de todos modos me sentía estúpida; estas personas (sin darse cuenta) me hacían sentir poco digna de respeto por no hacer un examen que, todos sabemos, es un enorme reto para quien lo presenta; me hicieron dudar de una de las mejores decisiones que he tomado a mis cortos 23 años.
Y es por estas dos historias que rechazo el "chiste". Tsea, asumo que tanto la UNAM como el ITAM tienen un alumnado que, en general, sabe que está en grandes universidades (estas anécdotas lo demuestran) por lo que, como mencioné, de seguro tienen inmunidad a estas cosas. ¿Pero qué hay del resto? ¿Cuántos de nosotros no hemos hecho menos a quienes estudian en la Anáhuac? ¿Cuántos no hemos reído con chistes que se burlan de la UVM? Entiendo que sí, los niveles de exigencia y los requisitos académicos varían y que, por supuesto, sería necesario que todas las universidades y otras instituciones de educación superior tuvieran un mínimo necesario de calidad; ¿pero burlarnos los unos de los otros nos sirve para esto? ¿Hacer menos a otros nos sirve para que ellos, desde su comunidad estudiantil, exijan mejores cosas y cuestionen lo que pasa en sus universidades? Carajo, ¿tanto nos cuesta comprender la importancia de caminar juntos, en lugar de correr para ganarle al resto?
Yo me siento orgullosa de ser egresada de la Ibero, y me siento orgullosa de ser Licenciada en Psicología. Me siento orgullosa de tener familiares y amigos (y conocidos) brillantes y capacitados que están estudiando o estudiaron en las siguientes universidades (me remito solamente a la CDMX y a estudios de Licenciatura, pero la lista es muchísimo más larga): Ibero, UDLA, UNAM (CU y las FES), IPN, UVM, Anáhuac (Sur y Norte), La Salle, CENTRO, ITAM, UP, IMP, ITESM, UIC, ELD, institutos de educación superior del INBA, CIDE.
Es cierto, elegimos nuestras carreras y universidades con base en muchas cosas (egresados notables en nuestra área, plan de estudios, vida académica fuera del aula, ubicación, posibilidades de financiamiento, idearios y un largo etcétera), y también es cierto que muchas veces tenemos diferencias irreconciliables con las demás personas en estos y otros aspectos (yo los tengo y no dejaré de tenerlos). ¿Será posible que encontremos pequeños puntos en común? ¿Somos capaces de trabajar con, sin y a pesar de estas diferencias? ¿Podremos sumar esfuerzos para una meta en común sin que esto signifique que obliguemos a otras personas a pensar como nosotros? Estas preguntas, considero yo, son nuestra chamba diaria. Por eso, lo único que puedo decir es que hoy, más que nunca, es necesario que tiremos esos muros hechos de etiquetas y rankings. Estamos viviendo un momento extrañamente privilegiado: podemos sentirnos orgullosos de nuestros logros, de los de nuestra universidad, de los de otras universidades en el país, de lo que otras personas universitarias hacen alrededor del mundo y de lo que las personas sin educación superior hacen para que nuestro mundo mejore un poco entre tanto lodazal.
He ahí las razones por las que este meme petardo no me da risa. Ah, y porque no está usando el humor como crítica, sino como agresión; porque, por el contexto, está fomentando discursos que nos dividen, en lugar de invitarnos a pensar (lo cual ha hecho conmigo, aunque fuera de manera involuntaria).

Eres una persona increíble Erika, y aunque admito que, igualmente yo he juzgado otras universidades, creo que la educación y el nivel de preparación depende de cada persona, tal vez su universidad no está en los mejores rankins, o tiene los mejores profesores, pero si esa persona quiere, puede sobresalir en donde sea. En este país, en el cual muy poca gente tiene acceso a la eduación superior, en vez de pensar que bueno que esta persona puede estar estudiando (en la universidad que sea), nos dedicamos a desprestigiarlos. Desgraciadamente somos esa cubeta de cangrejos, que en vez de ayudarse a salir, vamos tirando a los demás para que no avancen.
ResponderEliminarTú sabes que valoro tu opinión muchísimo. Probablemente cambiar tantos sistemas donde se replica la cubeta es muy complejo (si dentro de las propias comunidades universitarias es un relajo). Creo que es difícil porque entran en juego muchos intereses: el económico (no solo el costo de las universidades privadas de, digamos, renombre, sino estos institutos y nuevas universidades que contemplamos que no tienen un nivel académico digno de educación superior y cobran altas colegiaturas), el posible rezago educativo; enseñar que la competencia es ser mejor que el resto y que yo voy por delante de todos, en lugar de verlo como un medio para mejorarse, actualizarse y brindar mejores servicios...
EliminarEs todo un asunto. Entre más leo opiniones de varias personas, más me doy cuenta de cómo eso de "pos es que es multifactorial" es una enorme madeja de muchos estambres.
Aprecio mucho ese mensaje inicial de "no tengo la verdad absoluta, es sólo mi opinión, etc." Muy necesario hoy en día. Y comento lo mismo: todo es mi opinión y no trato de hacer generalizaciones o totalizar las temáticas a las qué haces referencia.
ResponderEliminarAsí que:
Me parece interesante ver un análisis sobre un "meme", pues resalta la relevancia que han adquirido en la comunicación contemporánea. Dentro de esta comunicación "virtual" cabe resaltar los memes como una mutación de los resultados variables de propaganda. "Uno de los logros del sistema de propaganda es despojar a las palabras de su significado". (Noam Chomsky, El bien común, p. 134) Y, al mismo tiempo, me parece que la educación crítica ya no existe, sólo existe la mecánica del pensamiento. Claramente la postura de la "teoría crítica" es un hecho, aunque sólo como campo de especialización, no como base educativa. Por otro lado, las modificaciones de la SEP están transformando el sistema educativo en su totalidad y, creo yo, que ya lo han transformado. Así que mi atención se va más al sistema educativo que a continuar la evaluación de este "meme" en particular. Utilizarlo como "significante" -me parece- lleva a una retórica infinita, llena de condensaciones y desplazamientos del significado. En mi opinión preferiría usar espacios como este como plataforma para críticas constructivas, más que "proyectivas". En las reformas de Peña Nieto, ¿cuáles han sido los cambios en el ámbito educativo y hasta qué punto han sido benéficos para las circunstancias educativas en toda la república mexicana? ¿Cómo es posible que se invierta en "tablets" para las primarias de gobierno y bajen la inversión en los hospitales del seguro social? ¿Cuál es la postura de este gobierno ante la correlación entre reformas energéticas y las restricciones industriales sobre el tema del cambio climático?
Los "memes" me parecen tener el peligro de confundir y "des-informar". Y los psicólogos tenemos la facilidad de "interpretar el mundo de diferentes maneras, [cuando] lo que importa es transformarlo". (M. Montmillon, Los psicofardantes, p. 102)
Yo no pretendo hacer proyección de algo (en primera, porque eso sería no responsabilizarme de mis acciones al depositarlas en otros, lo cual no estoy haciendo). Asimismo, aunque no sería necesario darle justificación metodológica a un blog de opinión, mi objetivo es enfocarme a nivel microsistema. Debido a mi formación académica, a mis intereses y a aquello de lo que sí me siento capaz de hablar, quiero abordar estas pequeñas interacciones. Digo esto porque yo no me considero una persona preparada para hacer un análisis macro sobre lo que ocurre con la "reforma" educativa; yo no estoy facultada para hablar de las posturas gubernamentales (aunque es me parece clarísimo que excluir el tema ambiental de lo energético cae en lo absurdo; pero el asesinato de dos defensores de derechos ambientales en lo que va de este año me parece una declaración de posición bastante clara), y me frustra mucho que mi única respuesta a: "¿Cómo es posible que se invierta en "tablets" para las primarias de gobierno y bajen la inversión en los hospitales del seguro social?", es que se trata de medidas populistas en lugar de algo que demuestre una clara detección de necesidades en cada comunidad del país (una cifra que no puedo calcular).
EliminarSe supone que vivimos en la sociedad de la información y el conocimiento. Sin embargo, creo que carecemos de lo segundo (pues esto implicaría algo más allá de la recolección de datos), y estamos tan saturados de lo primero que más bien se nos dificulta discernir.
En esta ocasión asumo cosas porque, como es de opinión, no busco darle un respaldo empírico. No haré un desplate de CV para decir: "Hola, tengo derecho de escribir esto porque, además, trabajo en X, Y y Z", pero estoy consciente de que lo más valioso de nuestro trabajo es promover cambios mínimos que, con el tiempo, tengan repercusiones significativas en nuestro sistema.
Gracias por este valioso aporte. Espero que puedas tú colaborar a la respuesta de preguntas tan complejas, estaré gustosa de leerte de nuevo.